clamidiaLa clamidia es una enfermedad de transmisión sexual con efectos dañinos sobre la fertilidad de la mujer. La citología o el papanicolau no es el mejor medio para detectarla ya que en el mejor de los casos sólo lo hace en un 30 por ciento. No se trata de alarmar a la población, pero el mal va en aumento. Lo mejor es salir de dudas y someterse al examen que mide su temida presencia.

La característica de la clamidia es que es una bacteria intracelular exclusiva que al crecer y multiplicarse produce destrucción de la célula provocando un daño irreversible, fundamentalmente en las trompas del útero. En ese sentido, hay grupos que son de especial riesgo: adolescentes con actividad sexual, adolescentes embarazadas, mujeres solteras sexualmente activas, mujeres casadas con más de un compañero sexual, mujeres con antecedentes de enfermedades de transmisión sexual o antecedentes de lo mismo en sus pareja. De hecho, en las generaciones de jóvenes es donde existe mayor concentración de esta enfermedad, incluso más que en la de 30 a 35 años.

La clamidia hay que combatirla, ya que no presenta síntomas: duerme y se levanta con nosotras y su principal riesgo es la de provocar esterilidad en su víctima.

También se encuentran factores de riesgo en mujeres que tienen antecedentes de haber tenido algún tipo de enfermedad de transmisión sexual como gonorrea, sífilis o que sus compañeros sexuales tengan el germen y sepan que son portadores de la clamidia.

Síntomas de la clamidia

Desde el punto de vista clínico, el 50 por ciento de estas infecciones es asintomática. Es más, el 60 por ciento de los pacientes que tienen clamidia nunca se enteran hasta que surge alguna complicación de otro tipo. Pero si se examina el cuello del útero, es posible encontrar cervicitis mocupurulenta, que aparece al colocar el espéculo, donde además se observa inflamación al interior del cuello del útero.

El problema es que en la mayoría de esos casos se hacen exámenes globales y no se encuentran gérmenes, y es entonces cuando hasta el 50 por ciento de las pacientes puede presentar clamidia. Es frecuente que esto ocurra en mujeres que tienen uretritis no gonocócica, pero que al hacerle cultivo tras cultivo no se encuentra ninguna anomalía y siga con dolor al orinar. Otras pacientes que se recomienda estudiar son aquellas que debutan con un proceso inflamatorio pelviano. Por tanto no podemos afirmar que existan síntomas de clamidia que nos permitan identificar rápidamente la enfermedad.

Diagnostico de la clamidia y la citología

Pero, ¿cómo se detecta? Existen dos maneras. Una es a través de un examen clínico que por lo general no tiene muy buena sensibilidad, lo que se conoce como citología, y por exámenes de laboratorio.

Existen distintos test para averiguarlo. Primero, los cultivos para clamidia, denominados gold-estándar, que son muy difíciles de hacer y que muy pocos centros lo realizan. Según los expertos, es el que da la mayor sensibilidad frente a la enfermedad.

Luego están los test de inmunoanálisis, que son los test de Elisa, y que poseen muy buena sensibilidad y alta especificidad. Eso significa que pocas veces se equivocan. Este examen habitualmente lo toma el ginecólogo con una tórula del canal endocervical desde el cuello del útero.

Después se encuentran los test conocidos como los PCR o test de polimerasa, que son exámenes específicos para clamidia y que se hacen a través de muestras de orina y que poseen una muy alta especificidad y sensibilidad. Por último, se encuentran las inmunoglobulinas en la sangre, las que no hablan de la infección actual, sólo revelan si en algún momento existió. Es decir, no sirven para diagnósticos inmediatos.

Contagio de la clamidia

Necesariamente es por un contagio sexual y cada más frecuente debido a poblaciones más promiscuas. La transmisión puede ser de una persona a otra o transversal, pero también existe la transmisión vertical que corresponde la que traspasa la madre al hijo al momento del parto. El problema que se presenta en el niño es una conjuntitivis por clamidia, aunque también se reportan neumonias por clamidia.

Tampoco es inocuo tener clamidias durante el embarazo, sobre todo en poblaciones de riesgo, ya que se encuentran frecuencia en casos de mortinatos y partos prematuros. En pacientes adolescentes el porcentaje ha llegado a un seis por ciento, cifras que aumentan en el extranjero.

Tratamiento de la clamidia

Un antibiótico inocuo para el embarazo, que es la irotromicina. Y si no lo está, el tratamiento que se utiliza es la azitromicima habitualmente en dosis única.