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cara bronceadaUna cara bronceada nos da un aspecto atractivo y saludable, pero no merece la pena estar guapos en verano si es cambio de futuras arrugas, flacidez y manchas de pigmentación.

Para evitarlo debemos proteger convenientemente nuestro rostro antes de la exposición al sol con una crema adecuada a nuestro fototipo y con un producto especial para las zonas más frágiles: el contorno de los ojos, los labios y el puente de la nariz, una de las zonas más expuestas y con más riesgo de quemarse y pelarse.

En las pieles más sensibles lo ideal es utilizar en esas zonas un producto pantalla total en barra, de fácil aplicación y muy útil también para todo tipo de pieles en caso de deportes al aire libre y alta exposición al sol, como la navegación o el esquí.

También deberán optar por la pantalla total las pieles maduras, sobre todo en las zonas donde suelen salir las manchas de pigmentación, como son las sienes, la frente junto a la raíz del pelo y el dorso de las manos.

Un rostro bronceado y sin riesgos sólo es posible si seguimos las siguientes recomendaciones:

  • Aplicar concienzudamente la crema protectora extendiéndola bien hasta la raíz del pelo, la parte posterior de las orejas y sin olvidar el cuello y el escote. Prueba Soleil Filtre Beautè de Lançome, con vitamina E pura y complejo anti radicales libres.
  • Renovar la aplicación con frecuencia aunque se trate de una crema resistente al agua o ni siquiera nos hayamos mojado el rostro, ya que el propio sudor barre parte de la película protectora que forma la crema sobre la piel.
  • Utilizar gafas de sol si no estamos tumbadas. Si estamos sentadas o de pie, inevitablemente el sol nos hará fruncir del ceño y hará que se nos marquen más las líneas de expresión al conseguir una cara bronceada.