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buceo deportivoSi después de tanto movimiento te encuentras un poco mareado, lo mejor es que relajes sumergiéndote en la tranquilidad y el sosiego del mundo submarino. El buceo deportivo proporciona a sus practicantes sensaciones auténticamente únicas. La libertad de moverse en casi total libertad en todos los planos del espacio sólo es posible conocer en una inmersión o en caída libre, aunque el buceo permite la contemplación de un paisaje marino que nos transporta a otro mundo.

Todas las grandes civilizaciones han dejado su rastro o testimonio de haber querido dominar el gran azul.

El medio acuático no se ha escapado a la inquietud y curiosidad por conocer y descubrir del ser humano y a través de los tiempos no ha dejado de investigar, para dominar un medio que no le es afín.

La invención del primer regulador -por el que para muchos fue el padre del buceo autónomo, Jacques Ives Cousteau- a mediados de los cuarenta, permitía respirar el aire comprimido contenido en un recipiente metálico. Hasta ese momento las inmersiones se realizaban con peligrosas escafandras, entubadas hasta la superficie. Era un sistema muy peligroso, que no se practicaba con fines deportivos.

En poco tiempo los equipos de buceo deportivo se han mejorado y aligerado considerablemente, poniendo al alcance de la mano un mundo de colores oculto para gran parte de los mortales.

Los trajes de neopreno, aun cuando buceemos en periodo veraniego y aguas cálidas, son necesarios. Se confeccionan para ambos sexos y en diferentes milímetros y piezas. Un traje de neopreno hace que el agua que se filtra entre nuestro cuerpo y el interior de la prenda, se adecúe a la temperatura corporal. Existen trajes secos, para frioleros o aguas frías. Son totalmente estancos.

El jacket o chaleco, cumple la función de la vejiga de los peces. Es nuestro estabilizador a diferentes profundidades. Consta de dos cámaras, una de alta presión, acoplada a la botella, y otra de baja, por la que se inspira y expira. Hay muchos buceadores que no adquieren la botella, ya que éstas se alquilan en los centros de buceo.

Al tratarse de un deporte que necesita de un equipo muy técnico y específico y algo caro, además de precisar de un aprendizaje mediante un cursillo, no son muchas las personas que acceden a él. Sin embargo su hermano menor, el buceo de apnea o de pulmón libre, no precisa más que una máscara, un tubo y unas aletas. Es un trampolín perfecto para disfrutar y tener una toma de contacto por nosotros mismos.