Viajar

Bosques y cumbres de Pal en Andorra

Andorra, fundada en el año 784 por Carlomagno, es hoy un pequeño país de apenas 464 kilómetros cuadrados y 65.000 habitantes. El Principado de Andorra, el país de los Pirineos, es un destino único para todo el que busca disfrutar de la montaña que ofrece la Cordillera Pirinaica. Valles, picos de casi tres mil metros, pueblos de ensueño, ríos, arroyos y bosques impenetrables. De las siete parroquias o comarcas en las que está estructurado este pequeño país, la de La Massana es quizá una de las más completas en cuanto a los recursos que todo amante del paisaje de montaña anhela.

pal andorraEn la parte alta de La Massana aguardan las montañas y valles que han servido desde antaño para la comunicación con España. El centro neurálgico es la estación de montaña y esquí de Pal-Arinsal, nacida tras la unión de Pal y Arinsal gracias a un moderno teleférico.

Arinsal se caracteriza por mayores desniveles y la verticalidad de la pala que sirve de eje a la estación. Pal, en cambio, aporta la tranquilidad y serenidad de sus bosques de pino, los más importantes del país. Un recorrido que se inicia por la márgen izquierda de la estación y regresa por la derecha rodeando por completo la estación sirve de recorrido a esta ruta de raquetas de nieve.

Emplazados en la base de la estación de Pal (La Caubella; 1.950 m.), comenzamos a caminar desde la zona de esquiadores principiantes buscando la tranquilidad del bosque que tapiza la parte izquierda. Es preferible caminar en diagonal hasta trasponer la ladera y dar vista al precioso valle que preside el Pic de Carroi (2.334 metros de altitud) y así caminar con la calma que requiere este Parque Natural. El primer objetivo de la ruta es coronar el Pic de Cubil (2.358 m.), el techo de la estación de Pal.

Con esta referencia, hemos de abrirnos camino entre el denso bosque de pinos sin dejar de ganar altura hasta salvar los 408 metros de desnivel que separa La Caubella del Pic de Cubil a través de los famosos Cortals de Sispont. Una vez arriba disfrutaremos de las vistas de palas y picos que conforman el Valle de Setúria a nuestros pies y toda la generosidad visual del Pirineo español allá hasta donde nos llegue la vista. Hacia la derecha aguardan las cimas andorranas.

Desde el Pic de Cubil la ruta camina cómodamente por la cima aplanada de este pico y la ladera que desciende suavemente hacia el Col de la Botella. Si preferimos caminar lejos de la presencia de esquiadores tan sólo tenemos que buscar el sosiego del Valle de Setúria trasponiendo un poco la ladera hacia la izquierda. La ruta prosigue hacia el norte con las referencias visuales del imponente Pic Alt de la Capa (2.573 m.) frente a nosotros. A la izquierda, al otro lado del valle quedan las hermosas y abruptas laderas de la montaña de Tor.

Las raquetas nos van abriendo paso en el descenso entre los muchos centímetros de nieve virgen mientras caminamos con la referencia mental, y de vez en cuando visual de las pistas de Pal, siempre a nuestra derecha. Al llegar a la base del telesilla de Setúria, caminamos por la el camino ancho que sube al cercano collado de la Botella (2.087 m.). Desde este collado se abren algunas de las mejores panorámicas del recorrido. A nuestra espalda se observa con claridad el Port de Cabús (2.301 m.), por donde se pasa al Valle de Ferrera (España) y frente a nosotros un amplio panorama de Andorra. Desde la cafetería del Coll de la Botella dejamos las instalaciones inferiores del teleférico más moderno del Pirineo (izquierda) y nos dirigimos hacia la caseta emplazada a la derecha. Ahora cambiamos de referencia y tomamos la de la carretera que lleva Pal.

Para ello caminamos siempre a la derecha por la falda de la montaña y dejando bajo nosotros la carretera. Lo mejor es no perder mucha altura para de esta forma evitar tener que ascender demasiado al final de la excursión. La buena dirección la marca el tener que atravesar la parte baja de algunas pistas de la estación de esquí. Hemos de cruzar La Comellada, Coms, Cubil, Fontanals, el Estadi de Slalom y Corpalanca (estas 5 últimas en la zona de Els Fontanals).

La ruta sube ahora un poco en busca del final de la pista llamada Transversal. Proseguimos en dirección Este dejando atrás otras tres pistas (El Besurt, Els Avets y El Beç) hasta dar con una pista de esquí abandonada. Ésta se diferencia claramente pues a pesar de contar con el mismo ancho que cualquiera de las anteriores, comienza a aparecer una incipiente vegetación de pinos que evidencian el desuso. Remontamos sin remisión por la pista hasta desembocar al mismo punto en el que a primera hora de la mañana nos colocamos las raquetas y dando así por finalizada esta excelente excursión.