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hayas cantabriaLos hayedos, la mejor muestra de los bosques Atlánticos de la España húmeda, se visten de oro en otoño.

Si los bosques caducifolios exhiben la más esplendorosa semblanza del otoño ibérico, los hayedos, dentro de éstos, emiten las mayores notas de fulgor.

El paisaje

Entre los más notables se encuentra el del Saja, localizado en plena cordillera cantábrica, y una de las escasas masas forestales viejas o semi vírgenes que quedan en España.

Sus 7.000 hectáreas están incluidas en el parque del Saja-Besaya, (Cantabria), y en estos momentos se afanan por tornar sus frondas hacia las más doradas y uminosas gamas, aunque también hay sitio para el mundo de las sombras. La espesura de las copas de las hayas sólo deja llegar la luz a algunos rincones.

Qué árboles puedes encontrar

El ambiente montano, con alturas cercanas a los 2.000 metros, constituye una magnífica muestra de los bosques atlánticos propios de la España húmeda. A los pies de las hayas se unen robles y abedules, para crear un ostentoso bosque caedizo, en el que destaca otra especie arbórea, en este caso perenne: el acebo.

Mezclado con el cuadro vegetal de mayor porte surgen grandes praderías, zonas de pasto o brañas, donde campan a sus anchas caballos y vacas tudancas. La representante bovina, de tonos cenizos y cuernos largos y retorcidos, es una de las razas autóctonas en regresión, y por ello tiene protección especial.

Qué animales viven allí

Estos montes del valle de Cabuérniga, surcado por el río Saja, son un ejemplo de leyendas de gigantes y vampiras, que amedrentaron, en otras épocas, a arrieros y foramontanos, aquéllos pobladores que salieron fuera de las montañas a partir del siglo X e iniciaron la repoblación de las tierras reconquistadas de Castilla.

En aquella época había muchos más lobos y osos que ahora. Los lobos han vuelto a aparecer en estas tierras, y algún oso merodea de vez en cuando por allí. También volvió en los años 40 el ciervo, tras llevar cuatro siglos desaparecido, y ha conseguido recuperar su población.

Junto a ellos, corzos, jabalíes, nutrias, alimoches, halcones peregrinos, águilas reales y urogallos se reparten el territorio boscoso, mientras las aguas acogen truchas y salmones.

Uno de los itinerarios que muestra la riqueza vegetal de esta zona es la que va del puerto de Palombera hasta Bárcena Mayor: 12 kilómetros por una pista de tierra.

Un paseo por Bárcena Mayor y Ruente

La localidad de Bárcena Mayor sorprenderá a todo aquél que valore la arquitectura tradicional conservada. También merece la pena detenerse en Ruente, distante 22 kilómetros, donde destaca su puente y la surgencia de agua denominada La Fuentona.

Por esta zona cruza un sendero de gran recorrido (GR) de aproximadamente 127 kilómetros que podremos localizar por las típicas marcas blancas y rojas de este tipo de senderos.