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Zumos naturales

Consideramos como tales los que se hacen de frutas frescas, inmediatamente antes de su consumo, de forma no industrial y cuyo contenido nutricional es equivalente al aportado por igual peso de fruta fresca, con la diferencia de tener unos índices algo más bajos en cuanto a su contenido en fibra. Estos zumos de frutras no se envasan y están sujetos a pérdidas de nutrientes por exposición a la luz, calor, ambiente…, en función del tiempo transcurrido desde su preparación y las condiciones de conservación hasta su consumo.

Ricos en azúcares,vitaminas, minerales y fibra, resultan adecuados para toda la población ya que, debido a su variedad, siempre es posible elegir uno determinado para cada ocasión o cada caso. Los zumos naturales están siempre aconsejados como bebida en individuos sanos y la excepción en la mayoría de los casos será debida a una prescripción médica.

Horchata, bebida típica

Esta leche vegetal es una bebida tradicionalmente estival. La horchata de chufas, desde el punto de vista nutricional, se puede equiparar a la leche de vaca, aunque sus contenidos no sean los mismos. Contiene agua, almidón, sacarosa y un aceite similar al aceite de oliva.

La mayoría de la horchata que consumimos es de fabricación industrial, sujeta a fecha de consumo límite y en ocasiones con algún tipo de aditivos y con pérdidas de nutrientes durante la fase de fabricación. La de fabricación casera posiblemente sea más nutritiva, aunque su consumo está mucho más limitado en el tiempo.

Helados

Los helados son mezclas frías de distintos ingredientes y cuyo contenido en nutrientes estará definido por la suma de características individuales de cada una de las sustancias que lo componen: leche, que aportará proteínas, grasa y azúcares; fruta, que añadirá hidratos de carbono, fibra y minerales; huevo, que aumentará el contenido proteico, graso y vitamínico…

Los helados caseros son algo más que golosinas, pueden ser muy sanos. Por lo tanto, no deben considerarse al margen del resto de la dieta; por el contrario, deben ser alimentos integrados dentro de una dieta equilibrada. Se debe ingerir despacio, para que al entrar en la boca pausadamente alcance una temperatura cercana a los 10ºC, que llegará hasta los 25ºC en su tránsito por el tubo digestivo, sin causar en éste problema alguno.