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batalla vino haroBorrachos y chorreando. Así es como quedan quienes participan cada año en la tradicional ‘Batalla del Vino” de Haro. La fiesta tiene lugar cada 29 de junio, pero si queréis asistir debéis empezar a reservar la habitación con ducha donde quitaros de encima el intenso olor a tinto. Luego la demanda es demasiado grande.

El vino para los “guerrilleros” es gentileza del Ayuntamiento, así que no tenéis que preocuparos de comprarlo. Las peñas se encargan de distribuirlo y los combatientes inventan como lanzarlo, desde rellenando globos, hasta utilizando porrones, palanganas y todo lo que su imaginación dé de sí. En realidad, no existen bandos. Los hay, pero en el fragor de la batalla todo el mundo olvida a qué peña pertenece y no lucha contra el contrario, sino contra todo lo que se mueve por los riscos de Bilbao de Haro. El objetivo es que nadie esté seco cinco minutos después de dar por comenzada la batalla, tras enconmendarse al santo durante una solemne misa.

El origen de esta fiesta se remonta a los enfrentamientos territoriales que se daban entre los habitantes de Haro y los de la vecina Miranda de Ebro. Para que los riscos siguieran perteneciendo a la logroñeesa población de Haro, sus vecinos debían subir estas rocas y colocar un pendón en lo alto de ellas. Si no, la zona pasaría a formar parte de la vecina provincia de Burgos. El espíritu de lucha y resistencia de quienes subían estas peñas es el que ahora se repite, puesto que muchos no esperan a llegar arriba para empezarse a empaparse de vino, sino que atacan por la espalda un segundo despues de iniciar el ascenso.

Lo del vino es lógico. A más de uno le dará pena “malgastar” así un rioja, pero no sufráis, aquí sobra y, ademas, siempre podéis abrir la boca. Algo llegará a vuestro esófago. Y si teneis aguante, se recomienda pasar la víspera en el pueblo, aunque nadie duerma. Las calles se llenan de charangas, hay vaquillas y, sobre todo, mucha marcha. Alimentáos bien con unas lentejas riojanas si creéis que el ejercicio será demasiado intenso para vuestros cuerpos. Y sacad tiempo para pasar por la Comercial Vinícola Riojana, donde encontraréis todas las variedades posibles y una buena charla con sus responsables.

Si visitáis Haro por primera vez con ocasión de la Batalla del Vino veréis las calles de la capital de la Rioja Alta más rojas de lo habitual, pero lo cierto es que el color de estas tierras tiene un característico tono rojizo. Vale la pena que paseéis por ellas hasta llegar al puente gótico de la villa y sigáis hasta las fuentes del Moro y de Iturrimuri. El desfiladero conocido como las Conchas de Haro es de gran belleza. Aqui veréis el Ebro sorteando “obstaculos” y muchas, muchas viñas. Por lo demás, ya sabéis, visita a las bodegas –tenéis dónde elegir-.