barranquismoRiesgo y curiosidad se combinan en el barranquismo, un deporte que combina los elementos esenciales del mejor deporte de aventura: diversión, emoción, exploración y, por supuesto, agua. Este deporte cuenta cada vez con más adeptos, siendo España un país ideal para practicarlo, gracias nuestra privilegiada orografía, llena de lleno de espectaculares barrancos y saltos de agua.

La sensación de introducirse en los estrechos y oscuros pasillos por los que el agua ha formado los barrancos, es una experiencia indescriptible sólo reservada para aquellos que un buen día deciden probarlo.

Mezcla de exploración y diversión, esta modalidad deportiva tuvo sus inicios en Francia y contrariamente a lo que se piensa fue antes Palma de Mallorca y su Torrent Sa Fosca, que la propia Sierra de Guara, la pionera en albergar este deporte, que conjuga las habilidades natatorias con algo de espeleología y escalada.

La proximidad de las zonas pirenaicas españolas a la frontera francesa y las posibilidades ofrecidas por su orografía, hicieron que rápidamente, nuestro país fuera el laboratorio del descenso de barrancos.

Aunque las primeras exploraciones tuvieron fechas de los años 60, la actividad tomó auge en los 80. El sistema tradicional de utilizar pequeñas barcas neumáticas o flotadores, fue rápidamente sustituido por la rapidez de ir equipados con trajes de buceo y equipo de espeleología.

Hoy existe material específico, desde los neoprenos hasta las cuerdas que se utilizan.

Es un deporte seguro si se conocen sus entresijos y limitaciones, pero puede resultar una trampa mortal para los incautos. Lo mejor, si no se sabe, es realizar un curso de barranquismo o un descenso guiado. Y sobre todo tener contratado un seguro, ya sea el incluido por norma general con los cursos o porque lo contratemos por nuestra cuenta.

La cuerda en el barranquismo

La cuerda es una parte fundamental del material para realizar barranquismo, que nos permite superar los obstáculos verticales que iremos encontrando a lo largo del cauce.

Existen distintos tipos de cuerdas:

  • Las dinámicas y las estáticas no son las más adecuadas, dado que pueden absorber grandes cantidades de agua. Esto provoca que pesen más y que corramos el riesgo de perderlas por hundimiento. Por ello, utilizaremos cuerdas específicas para la práctica del descenso de barrancos.
  • Cuerdas específicas: Su principal ventaja es su poco peso, tanto en seco como en mojado, ya que son casi impermeables. Estas cuerdas sólo sirven para rapelar, ya que no aguantarían siquiera una caída de f1. También cabe destacar como máxima cualidad su flotabilidad.

Previo estudio de la reseña del barranco que pretendemos realizar, decidiremos el largo de la cuerda que necesitamos. Debemos llevarlas un poco más largas que los desniveles a rapelar, evitando así la pérdida de tiempo en su recogida.

Con nuestro equipo llevaremos cordinos para cambiar, si es necesario, los que encontremos instalados.

Las cuerdas pueden tener distintos grosores, generalmente entre 8 y 10 mm. Puede ser muy útil el uso de bicolores o bien marcar su punto medio, ya que rapelaremos con la cuerda en doble. Si empalmamos cuerdas debido a la superación de algún gran resalte, las usaremos de distintas tonalidades para tener bien claro de qué extremo tirar al desmontar la instalación.

Como mantenimiento y medida de seguridad revisaremos las cuerdas antes del descenso de cada barranco. Cuando detectemos alguna lesión o rotura en ellas, cortaremos por ese punto. Si tenemos alguna duda al respecto, la tendremos que jubilar, prescindiendo de ella para cualquier tipo de acción que requiera seguridad.