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balneario hungríaLos numerosos balnearios de Hungría nos ofrecen una alternativa especialmente placentera para conocer el país. La oferta es amplia: existen más de mil fuentes termales entre las que escoger.

La industria balnearia húngara es capaz de acomodar simultáneamente más de trescientas mil personas a lo largo de una veintena de ciudades y más de sesenta pueblos. La visita a estos centros termales ofrece muchos alicientes: unos terapéuticos, otros decididamente hedonistas, también, directamente, de curiosidad. En Hungría los baños termales son ante todo una ocasión familiar y amigable de encuentro y relajación. Muchos de estos balnearios son de un agradable estilo decimonónico o modernista, otros conservan el delicado encanto oriental que les imprimieron sus creadores otomanos, los más son modernos, tranquilos y funcionales. En gran parte de ellos es posible, así mismo, alojarse.

Sólo en Budapest podemos encontrar más de cincuenta centros termales. El más célebre de la ciudad es, sin duda, el refinado Hotel Gellért, construido en 1918. El edificio, de estilo Art Noveau, se levanta a orillas del Danubio sobre trece manantiales de aguas tibias y calientes. Todos los detalles del hotel invitan a rememorar los placeres de la burguesía de entreguerras: la piscina de burbujas rodeada de columnas y balcones, su techo acristalado que puede abrirse los días de sol, las terrazas ajardinadas.

Si bien fueron los romanos los primeros en hacer uso de las aguas que manaban de las colinas de Buda fue realmente bajo la dominación otomana cuando su aprovechamiento se generalizó. Los baños de Rudas, construidos por el Pachá Mustafá en el siglo XVI, vienen funcionando ininterrumpidamente desde entonces. De entre sus tres manantiales mayores el más famoso es el de Juventus, al que se atribuyen propiedades rejuvenecedoras. Pocos turistas se acercan a los baños de Rudas: la información se encuentra sólo en lengua magiar; el precio es, en cambio, notablemente más asequible. Otro vestigio de la tradición termal turca es el balneario Király en el que hombres y mujeres deben bañarse bajo sus cúpulas no ya separadamente, sino en días distintos. Si queremos en cambio alojarnos en un centro moderno la oferta en Budapest es muy variada. Es especialmente confortable el Thermal Hotel en la Isla Margarita, sobre el Danubio. El pacífico parque peatonal que, rodeado de hoteles y cafés, ocupa la isla es muy apreciado por los habitantes de la capital.

Fuera de Budapest, el área balnearia mejor equipada de Hungría es la del Lago Balatón. El lago es una enorme plancha de agua que se extiende a lo largo de setenta y cinco kilómetros. Su profundidad nunca supera los tres metros por lo que en los meses cálidos la temperatura del agua es muy agradable para el baño. Junto a su orilla meridional, una gran franja arenosa rodeada de extensos paseos y hermosos parques, encontramos balnearios como los de Igal (cuyas aguas llegan a alcanzar los setenta grados), Nagyatád, o Siófok, aunque quizás el más conocido de la zona sea el del parque centenario de Balatonfüred, el más antiguo de la región, entre los viñedos y fortalezas del norte del lago. El hotel anexo al balneario es, sin embargo, muy moderno y confortable.

Cerca de Balatón se encuentra, por último, la ciudad de Héviz, el mayor centro balneario del país. Es célebre por su lago termal de cinco hectáreas, el mayor de Europa, alimentado por manantiales subterráneos tan potentes que renuevan diariamente su volumen de agua, y de una intensidad mineral y terapéutica tan enérgica que sólo se recomienda permanecer un máximo de veinte minutos en el agua en cada inmersión. Una buena opción para el alojamiento puede ser el económico y familiar Park Hotel Héviz, aunque la oferta hotelera en el área de Héviz y Balatón es especialmente abundante.