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aprender a relajarseA veces volvemos agotados de las vacaciones y mucha gente empieza a disfrutarlas cuando regresan. Descansar y acumular energía en las vacaciones no siempre se consigue, si uno no está ‘preparado para aprender a relajarse’.

Para disfrutar de las vacaciones desde el primer día conviene prepararse psicológicamente. Hay que tener en cuenta que nos pasamos el año con múltiples tareas, y aunque nos quejamos de tanta actividad, lo cierto es que ese ritmo crea adicción y no es fácil dejarlo.

Las vacaciones nos ofrecen el momento de conectar con nuestra intimidad y con la de los otros de forma más libre, más placentera; debería ser el momento de realizar nuestros sueños y deseos.

Ahondar en nuestra infancia para aprender a relajarse

Pero no siempre es así. La capacidad para disfrutar también se aprende y depende en gran medida de cómo nos relacionemos con nosotros mismos. Todos llevamos dentro el niño o la niña que fuimos. Las personas que provienen de familias rígidas y exigentes, que sólo valoran la eficacia, tienen la necesidad continua de estar demostrando lo que rinden; necesitan aprobación y no saben disfrutar del tiempo libre. Temen a sus impulsos y gastan mucha energía en controlarse.

Ángeles y Jesús están preparando su equipaje para salir de viaje. Ella se queja de la falta de tiempo para organizarse y a Jesús le duele esta queja porque se ha para que puedan pasar unas vacaciones relajadas, tranquilas, y quiere verla feliz. No es la primera vez que discuten antes de emprender las vacaciones. En lugar de disfrutar de los preparativos, sienten una carga de trabajo excesiva.

Ángeles está repitiendo esquemas familiares. Intenta controlarlo todo y un sentimiento de culpa del que no es consciente le hace colocarse en el mismo lugar en que se colocaba su madre, en este caso es necesario aprender a relajarse.

Defiende tu libertad

  • No cedas ante la posibilidad de estar con gente con la que no te encuentras bien. Las personas con las que compartimos nuestras vacaciones tienen que ser aquéllas con las que mejor nos sentimos.
  • Las experiencias anteriores nos enseñan a seleccionar y eliminar lo que no nos gustó.
  • Combina el ocio con la cultura y el deporte: leer, escuchar música, hablar con los amigos, así como andar, nadar o hacer cualquier ejercicio físico, alimentarán tanto nuestro cuerpo como muestra mente.
  • Si viajas, selecciona lo que vas a visitar y no pretendas ver demasiadas cosas en poco tiempo. Esta actitud cansa y hace disfrutar menos.
  • Conviene rescatar momentos para pensar en nosotros mismos y comparar nuestras vivencias con cómo nos sentimos cuando no estamos de vacaciones.

La neurosis de cada domingo

  • Noche, domingo y vacaciones pertenecen a ese tiempo en que nos encontramos con nuestros sueños, con la posibilidad de realizar deseos y llevar a cabo algunos proyectos.
  • El domingo es día de descanso, pero con frecuencia se padecen depresiones, jaquecas, y se discute con la familia. La tarde del domingo se vuelve espesa.
  • El tiempo del domingo, sin embargo, debería dar lugar a una liberación interna. Pero nos encontramos solos frente a nosotros mismos, nuestra sexualidad y nuestras relaciones sentimentales. Por eso da tanto miedo.