Compartir

aprender a quererseReconocer, aceptar y asumir los que nos nos gusta de nosotras mismas es la clave para poseer una buena autoestima y aprender a quererse.

Conocerse bien es aprender a quererse más

Aunque parezca contradictorio, lo que más contribuye al afianzamiento de la propia estima no es tanto el reconocimiento de lo que nos gusta de nosotras mismas como la aceptación de nuestras debilidades y carencias.

Respetar nuestros límites nos ayuda a medir lo que podemos hacer y a desechar lo que no debemos afrontar; nos conecta con el placer y nos libera de ser tan exigentes con nosotras mismas. Si conocemos y aceptamos nuestras limitaciones, no nos deprimiremos por no alcanzar metas que nunca nos debíamos haber trazado.

Quererse pasa por aceptarse. Las personas que ocultan o niegan sus debilidades son demasiado susceptibles a las críticas, que las hunden, y dependen mucho de los halagos, que engordan de manera artificial su narcisismo.

La ausencia de criterio para juzgar los propios actos crea una inseguridad que repercute directamente en la opinión que la persona tiene de sí misma.

¿De dónde viene el amor que sentimos por nosotras mismas? ¿Dónde está el origen de la autoestima? El amor a uno mismo es heredero del que nos tuvieron otros.

La madre, desde luego, y, a muy poca distancia, el padre. Aprendemos a querernos como nos quisieron nuestros primeros objetos de amor. Si ellos fueron incapaces de establecer un vínculo afectivo saludable con nosotras, padeceremos dificultades para aceptarnos y querernos tal como somos.

Cuando sufrimos problemas de autoestima, conviene reflexionar sobre las expectativas que tenemos acerca de nosotras y cómo se formaron, este es el principio para aprender a quererse y aceptarse.

Tus propios enemigos

Los aspectos que impiden estar bien con una misma son:

  • El narcisismo: la desmedida complacencia en las cualidades propias oculta un sentimiento de inferioridad. 
  • La desconfianza: una profunda inseguridad en lo que hacemos o en cómo somos tiene sus raíces en la imagen interna que guardamos de nosotras mismas. Ésta contiene elementos inconscientes que conviene investigar, pues a veces tratan de mantener una dependencia de una figura de autoridad. 
  • Los impulsos autodestructivos: boicotean nuestros deseos para aliviar sentimientos de culpa inconscientes.