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aceptar-cuerpoSi todo depende del cristal con que se mire, el que usamos las mujeres para observar nuestro cuerpo deja bastante que desear. Y es que nadie está a salvo de sufrir una percepción negativa de su cuerpo, por mucho que el resto del universo vea lo contrario.

La situación se agrava si el físico no se corresponde con los cánones de belleza al uso, el que las modelos y revistas de moda se empeñan en generalizar, y que afecta muy negativamente a la autoestima de la mayoría de mujeres.

El problema es que, por mucho que seamos conscientes de que todo es un montaje, a la hora de la verdad manda el espejo. No hay una regla para explicar el origen de tanta autoimagen negativa. Si el bombardeo publicitario de ‘cuerpos 10’ parece la causa más evidente, hay que considerar otras menos obvias, pero mucho más profundas.

Aprende a llevarte bien con tu cuerpo

  • Acepta tu cuerpo. No lo mires como si fuera tu enemigo. No estar a gusto dentro de la propia piel no es algo inherente a la naturaleza femenina. Es un incordio evitable.
  • No te compares con nadie. Convéncete de que los cuerpos perfectos no existen, salvo en los anuncios. Hasta las modelos más cotizadas tienen defectos, sólo que gracias a los retoques fotográficos y a las horas de maquillaje y de peluquería acaban pareciendo perfectas. Si no puedes reprimir tu necesidad de compararte con otras, hazlo al menos con personas de carne y hueso, no con ideales de belleza prefabricados.
  • Mejora lo que puedas dentro de lo razonable. Sentirse bien en el cuerpo incluye darle los mimos que se merece: hacer ejercicio, comer de forma equilibrada, acicalarlo. Si te afeas cuando te sientas mal, te meterás en un círculo vicioso: te verás fea, te deprimirás, abandonarás tu cuidado personal, te verás más fea, te deprimirás más…
  • Haz ejercicio. Te darás cuenta de que tu cuerpo es valioso no sólo por lo que parece sino también por lo que es capaz de hacer.
  • Acentúa lo bueno. Incluso las personas más autocríticas con su cuerpo se sienten orgullosas de algunas de sus partes: ojos, pelo, manos… Resalta lo que te gusta.
  • Regálate pequeños placeres. Baños de esencias, masajes o ropa bonita proporcionan cambios positivos de forma inmediata.
  • Borra viejas cantinelas. Si de pequeña se empeñaron en decirte que eras gorda o que tenías una nariz enorme, probablemente sigas considerando que tienes esos defectos.
  • Repítete a ti misma que no es verdad, que nadie te está juzgando, que tu cuerpo está bien como está. Convierte una idea negativa en una afirmación positiva.
  • Potencia actitudes que te hacen atractiva. La voz, los gestos, la forma de vestirte o maquillarte son algunas de ellas.