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hotel de hieloExiste una leyenda sobre el malvado hombre que vive en un castillo de hielo donde tortura a todo el mundo hasta la mismísima… Bien, no es exactamente un cuento de hadas, pero tiene su miga.

Igual que su vecina Finlandia, Suecia también cuenta con un hotel de hielo, situado a 200 kilómetros al norte del Círculo Polar, en la pequeña localidad de Jukkasjärvi. Construido con miles de toneladas de nieve y hielo, se construye y diluye cada año. A partir de ahí, imaginad cómo puede ser dormir en un saco térmico instalado sobre una cama hecha a base de hielo y cubierta con pieles de reno. Después de tremendo sueño, os despertarán cada día con un vaso de zumo de frutas del bosque caliente y derechitos a la sauna, qué si no.

La historia de este hotel empezó como un juego en 1989, durante una exposición llamada “Art-ic” en la que construyeron un iglú junto al río. Cientos de visitantes quedaron maravillados por esta original galería artística de 60 metros cuadrados y algunos de ellos incluso se aventuraron a pasar la noche dentro.

“Art-ic” nunca quiso acabar convirtiéndose en un hotel, pero sus improvisados huéspedes argumentaron que los iglúes habían sido utilizados como alojamiento durante miles de años y que el cliente siempre tiene razón. Desde entonces, cada mes de octubre, artistas y “albañiles” se afanan en construir y decorar el interior de algunas de las habitaciones. Para ello cuentan con la ayuda de artistas internacionales. Los diferentes estilos artísticos, unidos a las peculiaridades del hielo, consiguen una ambientación que destila magia, misterio y sorpresas. Eso sí, la exposición termina con los rayos del sol.

Hoy día, el Ice Hotel sigue siendo el primero, el más grande y el único hecho únicamente de hielo y nieve. Si comenzó teniendo una única habitación en 1989, actualmente mide 4.000 metros cuadrados, y su peso es de 3.000 toneladas de hielo y 30.000 metros cúbicos de nieve. Durante la pasada temporada hibernal, 11.000 huéspedes durmieron aquí y durante el día contó con 33.000 visitantes. Probablemente, muchos de ellos repiten año tras año, pues nunca se trata del mismo hotel.

Las habitaciones –más bien cabinas- han sido bautizadas con el nombre de “casas aurora” y tienen una ventana superior para poder ver las auroras boreales desde la cama. Así el insomnio no es tan mala cosa.