salir de la anorexia y bulimia con la familiaLa actuación de la familia es esencial  para salir de la anorexia y la bulimia, dos de las mayores epidemias de nuestro tiempo. La tarea consiste en ayudar a la recuperación y no olvidar que la actuación de todos los miembros es vital para salir a flote.

Pérdida de peso, desaparición de grandes cantidades de comida, visitas constantes al baño después de atracones, irritabilidad… Son los primeros síntomas de la anorexia y la bulimia que sufren en su mayor parte niñas, y que aparecen cada vez más pronto. Las cifras son escalofriantes: según la Asociación Catalana de Pediatría, de cada 100 habitantes 1,7 sufre anorexia y, casi uno, bulimia.

Son los dos extremos, ya sea por exceso o por defecto (por un riguroso control o un absoluto descontrol en la alimentación), que marcan el inicio de una larga lucha en el hogar. Además, tiene como tristes protagonistas a los más jóvenes de la casa. Entonces llegan la preocupación, el sufrimiento y los reproches. Pero de la participación de la familia depende la recuperación del enfermo y, por ello, es esencial que estén asesorados convenientemente y preparados para afrontar este reto.

Visión distorsionada del cuerpo

anorexia y bulimia en el hogarLa anorexia y la bulimia son trastornos alimenticios que afectan, en su mayoría, a los adolescentes. La primera fase suele caracterizarse por una visión distorsionada de sí mismos, ya que se ven “gordos o un poco gordos”. En España el 43% de las jóvenes y el 27% de los chicos se ven gordos.

La población de riesgo de padecer trastornos alimenticios, como la bulimia o la anorexia, se sitúa en torno al 8% y afecta sobre todo a las chicas.

De hecho, una encuesta realizada por el Ministerio de Sanidad y Consumo de España señala que el 43% de las chicas y el 27% de los adolescentes se ven a sí mismos “gordos o un poco gordos”.

La buena noticia es que las madres españolas suelen diagnosticar con bastante rapidez estos trastornos alimenticios, que pueden llegar a provocar la muerte.

Las madres españolas detectan la anorexia antes de los seis meses y la bulimia antes del año, pero falta prevención”, explicó el jefe del Departamento del Servicio de Psiquiatría Infantil del Hospital Niño Jesús de Madrid (España).

El informe calcula que el 25% de las familias españolas tiene un familiar o un conocido que sufre estas enfermedades. Además, se cree que en cada curso escolar o universitario hay al menos una persona afectada.

Estos trastornos alimenticios están muy relacionados con los valores sociales y las formas de vida propias de las sociedades industrializadas”, señaló al respecto la Ministra de Sanidad.

Reglas de oro para salir de la anorexia y bulimia en el hogar

En las etapas iniciales de la enfermedad, hay que organizarse. Las horas de comida en casa, vigilar el reposo, acompañar al enfermo… En fin, diseñar una estrategia y un plan de vida que esté encaminado a salir de la enfermedad. Si todo marcha bien, luego será el paciente quien tome las riendas de su curación y la que realmente desee salir de la anorexia y bulimia. Aunque existen varias escuelas, los especialistas coinciden en ciertas pautas:

  • Curar hablando. Una regla de oro es no estar hablando siempre de comida, de peso, de la figura, de la moda… Los pacientes ya están continuamente pensando en ello, por lo que es más productivo tratar otros temas como pueden ser los estudios, los amigos…  Además, dentro del tratamiento se dirigirá al paciente con el objetivo de que no se creen espirales de irritabilidad y para suavizar los patrones de comunicación.
  • Recuperar las comidas en familia. Aunque hoy en día, con el frenético ritmo de vida que impera, sea difícil. La comida mediterránea en la mesa, sin caer en malos hábitos alimentarios donde cada uno pica directamente de la nevera, hace que se prevenga este tipo de enfermedades y, además, se recupera un espacio para charlar y mejorar las relaciones de toda la familia.
  • Erradicar el sentimiento de culpa. Es normal que surjan mecanismos de defensa, como culpar a las pasarelas, por miedo a que la educación haya tenido algo que ver. Sin embargo, los padres no son culpables de la situación. En este tipo de enfermedades existe un patrón hereditario, pero también están estrechamente relacionadas con factores ambientales y de temperamento.
  • Desdramatizar la situación y mantener la confianza. Hay que evitar criticar y dar una visión negativa del conflicto en el hogar o transmitir que el enfermo está rompiendo la armonía familiar, dado que el optimismo es muy importante para la curación.

Los índices de recuperación de la anorexia y bulimia son muy elevados y, si la familia se pone en manos de un buen equipo profesional, que integre psiquiatras, psicólogos, pediatras y endocrinos competentes, las posibilidades de éxito son esperanzadoras. Ante todo, hay que escuchar, participar y no bajar la guardia.