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amor virtualCada día es más habitual la búsqueda de pareja o de amor virtual a través de la Red o de los anuncios. Se trata de un recurso utilizado por personas que se sienten aisladas, porque aunque estemos todo el día rodeados de gente, no hay tiempo para intimar, para crear lazos afectivos; no hay tiempo para el amor. El ordenador facilita el contacto y favorece la comunicación gracias a tres elementos esenciales:

  • El anonimato. La posibilidad de usar seudónimos fomenta la fantasía de ser otro diferente al que somos. Al escribir escondiéndonos detrás de un nombre falso, sale lo que ha sido reprimido y que, normalmente, resulta muy distinto a lo que conocen los demás. De este modo, aparecen deseos innombrables, lo que produce placer. Generalmente, el internauta utiliza al otro como soporte de sus fantasías, pero en realidad se engaña a sí mismo. Además, idealiza a aquél con el que mantiene la relación virtual. 
  • La intimidad. La falsa identidad ayuda a que se establezca rápidamente una complicidad, y es que la crítica a la que solemos someter al otro no es tan dura como cuando esa persona está delante en carne y hueso. La capacidad para revelar facetas de uno mismo que normalmente permanecen ocultas es también mayor, porque la ausencia física del interlocutor favorece la reflexión y disminuye la represión. 
  • La ‘función del diario’ o la búsqueda del interlocutor. La posibilidad de escribir en el chat sobre los sentimientos, de reflexionar sobre la vida, de expresar fantasías y deseos tiene cualidades parecidas a las de redactar un diario. La búsqueda de un amigo que nos acepte y no nos coarte, que esté ahí siempre que lo necesitemos, que no nos invada con sus demandas, sino que acudamos a él cuando queramos o podamos, es algo que proporciona una gran satisfacción.

¿Es el amor virtual verdadero?

Una relación por internet no genera lo que entendemos por amor, es decir, un sentimiento que nos hace estar bien junto al otro y nos lleva a un alto grado de satisfacción física y espiritual. Más bien se parece a esa aproximación inicial que llamamos enamoramiento. Así, se idealiza al otro, se le viste con nuestros deseos más profundos, más desconocidos, y lo construimos con materiales de nuestra propia historia.

En esta operación sin duda nos equivocamos porque lo que únicamente entra en juego es la fantasía. Estos peligros se multiplican en las aventuras amorosas de la Red y conviene tenerlos en cuenta cuando se tiene un amante virtual.

Ventajas e inconvenientes del amor virtual

La Red puede ser una ayuda para aquellas personas que sufren una depresión. La reflexión que se realiza al escribir los mensajes y la conexión con otras personas puede ser beneficiosa para aliviar esos estados de ánimo.

Por otra parte, gracias al ordenador, aquellas personas que sufren de aislamiento o tienen problemas para relacionarse con los demás encuentran una vía de comunicación por la cual se elimina el contacto con el otro, que es lo que más miedo les produce.

Los peligros de las aventuras virtuales provienen fundamentalmente de los engaños a que dan lugar. Así, una persona con graves conflictos psicológicos puede utilizar un chat como lugar donde hacer aflorar su lado oscuro y más desconocido, aliviando de este modo su tensión interna. Los pederastas, por ejemplo, lo aprovechan para dar rienda suelta a su sexualidad patológica.