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Viajando a la amazonia de la Guayana Franacesa

viajar a la guayana francesaFrancia no empieza en los Pirineos, lo hace mucho más cerca de la línea del Ecuador, a una latitud de tan sólo 2º por encima de ésta. Allí se encuentra el departamento francés de la Guyana; la Guayana francesa, un impenetrable vergel amazónico lleno de aventura.

La Guayana francesa (Guyana), es en realidad una porción de la Amazonia que comprende una superficie de 91.000 kilómetros cuadrados. Sorprende desde el aire la visión de este enorme tapiz selvático (90% del territorio cubierto por bosque primario) a modo de gran campo de perejil, así es el típico aspecto del bosque tropical desde arriba. Una vez en tierra la sensación de hermeticidad no hace sino consolidarse.

En Guyana la mayor parte de los 156.000 habitantes (censo 1997) se reparten frente a la franja costera. Las principales ciudades y núcleos se reparten de norte a sur a lo largo del océano Atlántico, sin duda, como consecuencia de unas mejores posibilidades de comunicación. Aquí se encuentran Cayenne -la capital-, Kouru, Rémire, Motoury y Saint-Laurent como ciudades principales y pueblos como Saint-Georges, Régina, Macouria, Sinnamary, Iracoubou o Mana. El resto de poblaciones, diminutas, apenas se cuentan con los dedos de una mano y, casi todas, junto al río Maroni, frontera natural con Surinam y vértebra noroccidental del Departamento.

Es, cuando menos, un contraste pensar que la imagen de Guyana está asociada inexorablemente a la de la lanzadera Airane y la Estación Espacial Europea, que tienen en Kourou su hogar. Pero Kourou no es más que una aguja en medio de este pajar tropical. La Guayana se escribe con otras palabras: aventura amazónica. Dar con ella no es difícil, ella te encontrará.

En la reducida superficie guayanesa conviven en perfecta sinergia multitud de razas y culturas: amerindios, cimarrones, asiáticos (laosianos, vietnamitas, etc.). Para emplear un símil de fácil analítica y comprensión podríamos decir que: Costa Rica es a la biodiversidad mundial lo que Guyana a la diversidad humana.

Para intentar conocer más de cerca la variedad étnica, el primer escenario de aventura escogido no podía ser otro que el curso del río Maroni.

Para surcarlo establecemos el punto de partida muy cerca de donde el río se funde en abrazo oceánico, en Saint-Laurent, cuyo solo nombramiento hace estremecer el cuerpo. Saint-Laurent es conocido entre los franceses como «el infierno». Y no es para menos. Aquí se encuentra el famoso «Camp de la Transportation» en el que vivió y murió el célebre Papillon. Pero eso es ya historia; este campo de presidiarios cesó su actividad en el año 1953 -luego de ir reduciéndola paulatinamente desde 1938- y como el resto de los que existen en Guyana (los más conocidos son los de las islas de la Salud), se encuentra cerrado. Por el Campo de Saint-Laurent pasaron 52.000 personas con un balance de 8.000 muertos y 9.000 fugados. Pero haber pasado por aquí implicaba una sentencia condenatoria de por vida pues los liberados no tardaban en morir, ya que una vez absueltos por el Tribunal, seguían «condenados» a no poder salir de Guyana durante el resto de su vida. Sin nada, enfermos, y en medio de la selva, el hábitat hostil les pasaba fatal factura. En la guillotina seca, que así era conocido el Campo por la cantidad de muertes que se producían a causa de los trabajos forzados, Papillon, casi a diario, contemplaba desde los barrotes de su celda nº 47 el trabajo «fino» del Chacal, el más despiadado verdugo, que a los ojos de todo el mundo, queriendo mostrar lo que al resto aguardaba, pronunciaba la frase «Se salva el que puede y muere el que debe», antes de accionar la guillotina sobre el cuerpo arrodillado de turno. Actualmente, el Campo está abierto a las visitas. Merece la pena una parada.

Prácticamente en la puerta de la prisión se encuentra el muelle en el que desembarcaban los que hasta arrivaban a Sant Laurent. El mismo muelle, hoy construido muy cerca de donde se ubicaba el original, sirve de arranque a nuestra navegación fluvial por el Maroni.

El Maroni es un río amplio, caudaloso. Antiguamente eran necesarios tres meses de navegación a remo para remontarlo, pero en la actualidad los kayucos a motor emplean 5 días para la llegar hasta Maripasoula y 4 para la vuelta, con frenéticas zonas de rápidos incluidas. A partir de aquí el río sigue siendo navegable pero entramos en zona de reserva indígena (indios Wayana) y el contacto con ellos está rigurosamente prohibido (si no contamos con el difícil permiso oficial, el viaje acaba en Maripasoula). Inmersos en un bonito bosque fluvial, las orillas del Maroni desde Saint-Laurent hasta Maripasoula son una verdadera delicia para el conocimiento de los grupos indígenas que lo habitan. Se trata de los Bonis, Djukas y Saramacas; todos Noir Marron. Lo más recomendable es contactar con alguna de las personas que organizan las travesías por el Maroni (en Saint-Laurent) y dejar que sean los propios habitantes quienes nos guíen a lo largo del río en busca de emociones étnicas entre sus parientes.

Algo muy diferente nos espera como segundo plato. La intención es cambiar el enfoque étnico por el de naturaleza y mayor contacto amazónico. Para ello cambiamos el escenario del Maroni por el del río Approuague, muy cerca del límite con Brasil. El Aprouague es muy distinto. En su desembocadura, en la zona de Kaw, es donde encontramos la rica vida faunística tan propia del trópico y hacia el interior, a medida que el mangle va desapareciendo debido a que nos vamos alejando de la zona de influencia de las mareas, el río se hace mucho más estrecho y salvaje. Los rápidos lo conviertren en un río entretenido para la piragua. La fauna no es tan abundante, pero el poder forestal se encarama a lo más alto del podio amazónico. El río Approuague es el lugar perfecto para tener un contacto cara a cara con el Amazonas y la garantía de salir para poder contarlo. El saber que la mano francesa está ahí, es un seguro que respalda cualquier exploración amazónica. A un par de horas de Régina remontando el río llegamos a lo que será el campo base desde el que acometer la larga serie de actividades que hemos venido a buscar. Se trata de Cisame, un campamento extraordinariamente bien montado, dirigido por Philippe, un veterano instructor militar para las operaciones en selva de la legión francesa que ha cambiado las armas por el kayak, la BTT, la botánica, el senderismo, etc. Sin duda un buen cambio. Es un auténtico lujo contar con él como guía de excepción para el multiaventura que nos aguarda en el bosque tropical. Es un perfecto conocedor del medio, el vivaqueo y supervivencia en selva.

mapa guayana francesaFue en 1855 cuando se encontró oro por primera vez en Guyana; el feliz acontecimiento tuvo lugar muy cerca de Régina y desde ese preciso momento pasó a ser una de las actividades principales en este Departamento francés. La fiebre del oro, muy abundante en los «crique» interiores (pequeños riachuelos o ramales del curso principal), desató una explotación tanto de bajo impacto, mediante bateo (vigente hasta 1991 y prohibida en el Tratado de Wasingthon sobre la protección de la naturaleza), como mediante plataformas de maquinaria canadiense y americana, con un impacto notable. Para la extracción y transporte del preciado mineral se abrieron algunas pistas en la selva que pueden ser aprovechadas hoy para una práctica mucho más deportiva: la bicicleta de montaña.

El kayak y el senderismo serán estos días las formas de conocer esta región inexplorada y siempre embaucadora. La frondosidad tropical es el omnipresente protagonista en este rincón de calma absoluta. Un lugar donde el silencio sólo es roto por el chapoteo de nuestras pisadas sobre el suelo siempre húmedo, el roce con la vegetación, y los sonidos de la fauna que habita las alturas de esta permanente penumbra. En el Aprouagge, como en el resto de la Guayana, puede uno pasar los días que sea que siempre parecerán pocos, pero antes de abandonar esta franja territorial francesa, ubicada en la misma línea del Ecuador, no podemos resistirnos a dejarnos llevar por el ritmo del carnaval de Cayenne (febrero). Un poco de contorneo y colorido vienen bien para romper con tanto campo y seguro será un buen broche final a esta aventura francesa.