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alzheimer sintomasA veces tenemos olvidos que nos hacen pensar, siempre con pavor, en la enfermedad de Alzheimer. Para desechar temores infundados, conviene distinguir entre lo normal y lo sospechoso. No se trata únicamente de una notable pérdida de memoria. Esta enfermedad entraña una serie de alteraciones en la conducta de quien la padece que conviene reconocer:

Pérdida de memoria en el trabajo. Es normal olvidarse de una fecha de entrega o del nombre de un compañero, pero una continua confusión mental que no tiene explicación puede ser indicio de que algo va mal.

Dificultades en casa. Los despistes son humanos. Por ejemplo, todos nos hemos dejado alguna vez la sartén en un fuego encendido. La diferencia con quienes padecen Alzheimer es que éstos se olvidan de cocinar, de servir la comida, de haberla preparado y hasta de comer.

Problemas de lenguaje. A todos nos cuesta a veces dar con la palabra adecuada, pero una persona que padece Alzheimer no encuentra el nombre de cosas sencillas (como árbol o mesa) o las sustituye por términos inapropiados.

Desorientación. Cuantas veces no habrás dicho: ‘¿Qué he venido a hacer a esta habitación?’. No temas; eso no es un síntoma de Alzheimer. Sí lo es perderse en la propia calle, no saber cómo se ha llegado allí ni cómo volver a casa.

Pérdida de criterio. Una cosa es no fijarse en el tiempo que hace y salir de casa con un traje ligero en un día bastante frío y otra, como los enfermos de Alzheimer, salir a la calle en albornoz y con tacones o ponerse cinco jerseys en un día de mucho calor.

Problemas con los números y letras. Las matemáticas son una espina clavada para muchos, pero quien padece Alzheimer puede ser incapaz de reconocer los números o de realizar cálculos sencillísimos. A la vez, su escritura se deteriora progresivamente.

Perder cosas. ‘Tengo la cabeza fatal; nunca encuentro mis llaves’ debe de ser una de las frases más repetidas del mundo. La diferencia con un paciente de Alzheimer es que éste puede dejar cualquier cosa en lugares inverosímiles, por ejemplo, un jersey en la nevera o en el horno. Luego, no tendrá ni idea de por qué está el jersey ahí.

Cambios de humor y personalidad. Todos experimentamos cambios de humor, pero las personas con Alzheimer tienen súbitos e inexplicables cambios de comportamiento e, incluso, de personalidad. Por ejemplo, una persona confiada puede volverse temerosa y recelosa.

Pérdida de iniciativa. Hay días en los que a todos nos cuesta mucho más hacer cualquier actividad, pero quienes padecen Alzheimer van perdiendo interés en todo lo que les rodea.

Riesgo y prevención del Alzheimer

Aunque las investigaciones no cesan y existen fármacos que mejoran algo la función intelectual, siguen sin existir fármacos que curen o controlen esta enfermedad. Algunos estudios sugieren que el ácido fólico, los fármacos para el colesterol, los antiinflamatorios no esteroideos, los suplementos de estrógenos, la vitamina E, la selegilina y el ginkgo biloba tienen efectos protectores.

Los dos factores de riesgo más importantes son la edad (afecta al 1% de los mayores de 65 años, pero el porcentaje sube al 30% después de los 85), y la herencia genética. Haber padecido traumas craneales, ser mujer y tener un bajo nivel de estudios parecen también aumentar el riesgo.