Compartir

viento espirituEl objetivo es descansar y renovarte, y para ello, recurre a lo más natural: la luz del sol, el aire o el agua. Las vacaciones nos ponen en contacto con estos elementos, a los que apenas prestamos atención el resto del año; hagas lo que hagas este verano, dedica un poco de tiempo a disfrutar de sus beneficios.

También es un buen momento para que revises tus ideas acerca del valor de las cosas y recuperes tu equilibrio emocional. Si piensas que lo mejor es lo más caro, entonces, ¿qué precio le pondrías a una puesta de sol? ¿Hay alguien capaz de decir cuánto vale un amanecer? ¿O una fuente en la montaña, o una brisa que viene del mar?

No es difícil calcular cuantas semillas puede tener una buena manzana, pero seguro que nadie es capaz de determinar cuantas manzanas están contenidas dentro de una sola semilla.

Un elemento lleno de energía

Todas las tradiciones coinciden en que el aire es portador de una energía invisible que nos conecta con el mundo espiritual.

En China y Japón lo llaman ki; para los hindúes es el prana y los antiguos griegos lo denominaban pneuma. En el conocimiento y buen uso del ki se basan, por ejemplo, todas las artes marciales.

Un proverbio judío dice que una persona al nacer ya tiene una cifra de respiraciones asignada y que cuando las consuma le llegará el momento de morir; de ahí la importancia de las respiraciones lentas y largas. La sabiduría popular de los pueblos del mundo es una inagotable fuente de conocimiento. Sólo hay que prestarle un poquito de atención.

Cómo mejorar la calidad del aire

Necesitamos que el aire que respiramos sea puro y renovador.

El mar y la brisa marina son tonificantes y reconstituyentes, porque tienen altas concentraciones de oxígeno y de diversos oligoelementos muy beneficiosos. Nuestro equilibrio y salud dependen muy directamente de la calidad del aire. La proporción de iones negativos y positivos es lo que la determina.

  • Estudios recientes han demostrado que los iones negativos (que se encuentran en los espacios naturales) favorecen la producción de serotonina, un neurotransmisor que se relaciona con la tranquilidad de ánimo y la sensación de paz.
  • Cuando en el aire que respiramos predominan los iones positivos (en los espacios cerrados como las oficinas y otros lugares de trabajo), las repercusiones son bastante negativas: cansancio, irritabilidad, etc.