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agua pielEl agua es fundamental en el funcionamiento de nuestro cuerpo. Por un lado ayuda al transporte de las sustancias nutritivas (sales, glicógeno y oxígeno) y elimina las sustancias nocivas del cuerpo en forma de orina o sudor, por otro mantiene nuestras articulaciones flexibles, regula la temperatura de nuestro cuerpo a través de la sudoración, hidrata nuestra piel… Por este motivo debemos reponer cada día el agua que nuestro cuerpo consume para realizar sus funciones, como mínimos dos litros y medio, ya sea en forma de alimentos y/o bebidas.

Es fundamental hidratar nuestra piel desde el interior, si es con agua mineral mejor que mejor pues es un tipo de agua, según los últimos descubrimientos científicos, que llega mejor a todos los rincones de nuestro cuerpo. De todas formas lo importante es beber. Si no eres muy amiga del agua puedes tomar infinidad de infusiones o zumos de frutas.

El agua es el mejor hidratante que podemos encontrar, además nos ayuda a eliminar toxinas, que son las enemigas número uno de la piel luminosa y radiante.

Nuestra piel, además de hidratarse desde dentro, puede y debe hidratarse por fuera gracias a los numerosos tratamientos y cosméticos presentes en el mercado actual. La finalidad de la hidratación exterior es mantener la piel flexible, lisa, suave y luminosa. Es recomendable limpiarla en profundidad e hidratarla dado que con el ajetreo diario está demasiado expuesta a factores externos que la deshidratan como la contaminación, los aires acondicionados, las calefacciones, etc.

Nuestro consejo: limpia tu piel en profundidad e hidrátala con los productos adecuados a tu tipo de piel dos veces al día, mañana y noche.