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afrontar infidelidadEl amor enferma gravemente si se descuida. El paso del tiempo, la rutina o el aburrimiento pueden llevar a la infidelidad, una de las peores agresiones que puede sufrir el amor. Por eso, mantenerlo fresco y vivo requiere mimo y dedicación, si no queremos afrontar la infidelidad de nuestra pareja

Tener una aventura sexual fuera de la pareja después de años de vida en común, puede responder al intento de huir de una depresión. Si se soporta una tensión emocional alta, se puede querer escapar de ella utilizando el sexo.

Hay momentos en plena madurez, cuando creíamos que todo estaba atado, en los que puede existir una crisis sentimental que acabe con los planes de estabilidad. Por ejemplo, después de la muerte de uno de los progenitores, se puede intentar escapar a los sentimientos de muerte buscando la excitación sexual para sentirse vivo, pero fuera del ámbito familiar, para alejarse de las emociones que le atormentan.

Otro momento de riesgo, si la pareja no ha alimentado bien su relación amorosa, es cuando los hijos se van de casa. El proyecto común se basaba en su educación y ahora los cónyuges no saben qué decirse. En este caso, la aventura también es un escape para no enfrentarse a una relación en ruinas.

Afrontar la infidelidad: El despecho

Si te encuentras herida porque has sido decepcionada por tu pareja, porque él ha tenido una aventura extraconyugal que no formaba parte de las reglas del juego pactadas contigo, no empeores tu estado de ánimo y evita las siguientes cosas:

  • Tomar decisiones apresuradas antes de hablar seriamente con él. En todo caso, siempre debe ser después de que te hayas recuperado un poco del impacto emocional.
  • Buscar información a través de terceros. Sólo te incumbe a ti y a él; procura entender lo que ha pasado. No siempre es lo mejor acudir a un detective privado.
  • Ponerte a la defensiva y hacerte la víctima. Quizá no seas la única que sufre en esta situación que se ha planteado.
  • Hablar con la otra mujer, criticarla o responsabilizarla de lo ocurrido no es una buena manera de afrontar la infidelidad.
  • Comentar lo que ha pasado con tus padres o hermanos no arregla nada y, por lo general, empeora la situación. Intentarán ayudarte defendiéndote del “malo”, lo que puede confundirte en un momento ya de por sí muy complicado.
  • Apelar a la decencia, a la compasión o a todo tipo de convicciones morales.
  • Vengarte tampoco resolverá el problema y puede que, sin querer, se vuelva contra ti.