adelgazar bueno corazónLa enfermedad coronaria es la causa más frecuente de muerte entre las mujeres occidentales. De hecho, mueren el doble de mujeres por infarto de miocardio que por cáncer, motivo más que suficiente para empezar a preocuparse por el corazón.

Lo que “despista” es que, al estar protegida por las hormonas, el infarto no aparece en la mujer hasta la menopausia. Además, en lo tocante al corazón, tarda en buscar consejo y el diagnóstico es más difícil. Por si fuera poco, en las mujeres el infarto produce síntomas difusos, que pueden retrasar el ingreso en urgencias.

La dieta mediterránea (rica en verduras, legumbres, frutas, pescado, carnes magras y aceite de oliva y pobre en grasas saturadas y alimentos procesados), no fumar y hacer ejercicio a diario son vitales para prevenir el infarto… y adelgazar.

Puntos clave en la alimentación

  • La dieta mediterránea incluye 5 raciones de fruta o verdura (una ración es una pieza de fruta o un bol de verdura) al día.
  • La mejor receta para prevenir la hipertensión: caminar una hora diaria.
  • Las grasas más recomendables: aceites de oliva y de pescado.
  • Las legumbres preparadas con mucha verdura tienen pocas calorías, mucha fibra y nada de grasas saturadas.
  • Las vitaminas C y E protegen las arterias.
  • Nueces y soja ayudan a controlar los niveles de colesterol.

“Alimento estrella”: pescado

Si te sobran kilos y eres hipertensa, no lo dudes: pon más pescado en tu vida. Está comprobado que un plan de adelgazamiento que incluya una ración de pescado diaria reduce la tensión arterial y el ritmo cardíaco  mejora los niveles de glucosa, aumenta los niveles de colesterol bueno (HDL) y rebaja los niveles de triglicéridos.

La conclusión de los expertos: “El consumo diario de pescado puede reducir substancialmente el riesgo de enfermedad cardiovascular, especialmente en pacientes obesos e hipertensos”.

La verdad del colesterol

Se suele confundir el colesterol de los alimentos con el colesterol de la sangre. Pero, más que el colesterol de los alimentos, lo que aumenta el colesterol sanguíneo son las grasas saturadas (grasas animales que se ponen duras a temperatura ambiente). Aunque el riesgo de desarrollar niveles altos de colesterol nace de los genes, evitar las grasas saturadas ayuda a controlar el problema.

Para ello, debes cambiar la mantequilla, los embutidos y la carne grasa por aceite de oliva, legumbres, carne magra y pescado; el pan blanco, por pan integral; el sillón, por la bicicleta. ¿Y qué pasa con los huevos? Varios estudios demuestran que el consumo moderado de estos alimentos ricos en colesterol pero pobres en grasas saturadas no supone una amenaza.