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acabar con los gérmenesUna buena limpieza y productos de toda la vida son tan eficaces como los más modernos avances químicos para acabar con los gérmenes. Existen muchas personas que empujan con el codo la puerta de los servicios o que evitan dar la mano a la gente.

Hoy, esa obsesión por los gérmenes está propiciando una gama de productos ‘antibacterias‘ que incluyen desde jabones a calcetines, pasando por almohadas y hasta juguetes. ¿Crees que es una simple moda?

Según datos recabados en Estados Unidos, sólo los jabones ‘antibacterianos’ mueven en ese país una cifra cientos de millones de dólares.

Y es que la población es sensible a los mensajes que recibe. No pasa una semana sin que se difunda un nuevo caso de contaminación masiva, se hable de los efectos de un nuevo virus, o de bacterias resistentes.

La conclusión lógica es que necesitamos un instrumento muy potente frente a estos invasores. ¿O no? Pues no. Según los expertos, lo único que necesitamos es agua y jabón.

A la hora de combatir bacterias, nada supera a un lavado concienzudo con agua y jabón, repiten los expertos consultados. De hecho, todos los jabones tienen efecto antibacteriano. Combaten los gérmenes eliminándolos con ayuda del agua o evitando que se multipliquen.

¿Qué plus ofrecen entonces los productos antibacterianos para acabar con los gérmenes?

El ingrediente activo de muchos de estos productos es el triclosan, un agente que daña las paredes celulares de las bacterias y reduce su capacidad para multiplicarse.

Otros productos contienen o están recubiertos con antisépticos:

  • Alcohol de etilo, por ejemplo, que también inhiben el desarrollo de bacterias.
  • Los juguetes ‘antibacterianos’ están hechos con plástico con triclosan.
  • Las esponjas antibacterinas contienen ingredientes que eliman los gérmenes en la propia esponja, lo que evita que se propaguen a otras superficies. 

¿Ofrecen estos productos mayor protección frente a los gérmenes?

No del todo. De hecho, son los virus, no las bacterias, los responsables de catarros y gripes, y los productos antibacterianos son ineficaces frente a los virus. Tampoco destruyen necesariamente hongos y parásitos.

Además, los gérmenes viven en las superficies, y ésa no es la forma más común de propagación de enfermedades. El foco más frecuente es el material fecal o los alimentos contaminados con material fecal (a menudo, el pollo).

Un buen lavado de manos y de los utensilios de cocina elimina bacterias como estafilococos, estreptococos, E.coli y salmonela, responsables de infecciones de piel, faringitis y contaminaciones alimentarias.

A la hora de evitar la aparición de gérmenes, también hay que hablar de sentido común: no compartir cubiertos, servilletas o toallas.

En cuanto a la limpieza casera, los productos de toda la vida (amoniaco, lejía) son tan eficaces frente a los gérmenes como los antibacterianos.

Por supuesto, los productos antibacterianos tienen su utilidad. Por ejemplo, si se tienen heridas, se está inmunodeprimido, o bien en hospitales, guarderías y lugares frecuentados por mucha gente, en los que es importante mantener un alto nivel sanitario.

La parte negativa es la posibilidad de que estos productos propicien la aparición de bacterias resistentes. Irónicamente, los productos creados para combatir bacterias podrían acabar perpetuándolas.

Lo primero, lavarse las manos

Para un buen lavado, frótate ambas manos con jabón durante 10 segundos y acláratelas con agua. La temperatura del agua no es tan importante como el cuidado con que te laves. Tómate tu tiempo.

Deja que el agua corra lo suficiente como para que arrastre bien la suciedad y las grasas (los jabones funcionan porque hacen que los gérmenes queden ‘suspendidos’ en el agua, con lo que pueden ser eliminados con un buen aclarado).