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mitos dietasExisten una serie de mitos y verdades en torno a la alimentación. Ni dietas milagrosas, ni fármacos; mantener o bajar de peso es un asunto de hábitos y costumbres.

Los pacientes con exceso de peso hacen con su dieta lo que aprendieron a hacer con su cuenta corriente: gastan menos de lo que ganan. La frase resulta ideal para mostrar eso que se llama “balance calórico positivo”. Es decir, cuando una persona consume más calorías de las que necesita para su actividad cotidiana. Por desgracia, en este tipo de comportamiento se inscribe un gran porcentaje de personas en el país: niños, adolescentes, adultos jóvenes, hombres maduros. Y pese a que tal actitud afecta a todos por igual, ahora que se acerca el verano las más preocupadas son, precisamente, las mujeres. Entonces, ¿qué hacer?.

No existen recetas tipo años de investigación han demostrado que el tratamiento dietético debe ser totalmente individual. Lo que sirve a unos, no es útil para otros, porque cada uno de nosotros tiene necesidades energéticas distintas, según sea el nivel de actividad física que realicemos, nuestro propio metabolismo e, incluso, nuestros gustos culinarios. Ello se debe a que el objetivo de un tratamiento consiste en disminuir el peso corporal, pero a costa de la masa grasa y no de la masa total, que está constituida por músculos y huesos, entre otros elementos. Las dietas demasiado rígidas, aquellas que imponen el consumo de sólo algunos elementos, nos hacen perder masa y por esa razón no son recomendables.

Es vital hacer un estudio en cada caso, el cual debe incluir una evaluación nutricional, con una encuesta de alimentación bien detallada, exámenes de laboratorio y chequeo médico inicial.

Se debe hacer educación y lograr cambios en los hábitos de alimentación. Esa es la única manera de asegurar un éxito a largo plazo. En la última década la alimentación ha ido cambiando como consecuencia de transformaciones culturales globales. Los hábitos de alimentación han tratado de imitar a los países desarrollados. Ha aumentado el consumo de comida rápida y se ha perdido la costumbre de comer frutas, verduras y guisos preparados en casa.

En general, en cuanto a sugerencias, si se tiene el peso adecuado (es decir, si se trata de mantener el peso solamente) se recomienda una dieta completa y equilibrada, con frutas sin exceso, verduras, carnes rojas y blancas, pescados, leguminosas, pastas, arroz y papas, dos a tres veces por semana como máximo. Pero esto asume que la persona practica deportes dos a tres veces por semana, o al menos realiza caminatas de 45 minutos.

En cualquier caso siempre serán poco aconsejables los chocolates, los pasteles, las uvas, los plátanos e higos, los purés instantáneos, las sopas de sobre y los refrescos azucarados. Al orientar la dieta de una persona es imprescindible conocer su estilo de vida: cómo es su jornada laboral, cuántas horas está sentado, si hace o no ejercicios. Si se trata de un oficinista, que cuenta con un tiempo limitado para almorzar y toda la vida ha consumido sandwich, habrá que empezar por sugerirle que coma pan integral, con quesillo, tofu, huevo y alguna verdura.

Recomendaciones para controlar el peso

  • Una dieta para bajar de peso nunca debe ser inferior a las 800 a 1000 calorías diarias. De lo contrario, no sólo perderá grasa, sino también masa muscular, lo que resulta muy dañino.
  • Evite los alimentos procesados y las conservas.
  • Disminuya el consumo de carnes rojas y aumente el de pescados y aves.
  • Prefiera el té al café. Tómelo sin azúcar.
  • Entre las bebidas alcohólicas, opte por el vino tinto.
  • Aumente la ingesta de fibras vegetales.
  • Controle el consumo de sal.
  • Prefiera los utensilios de teflón para cocinar.
  • Haga ejercicios regularmente o realice largas caminatas.