vacunas enfermedadesNos protegen frente a enfermedades erradicadas en la mayoría de los países desarrollados, pero que aún afectan a miles de personas en el mundo. Actualmente vacunamos a todos los niños frente a enfermedades que antes eran auténticos azotes para la humanidad, pero cuya gravedad ya hemos olvidado. Éstas son algunas de ellas:

1. Difteria

Fue una de las principales causas de muerte infantil y aún persiste en países con vacunación deficiente. Las bacterias que provocan esta enfermedad se difunden a través de las gotitas que se expulsan al toser.

Al multiplicarse, producen membranas en la boca que pueden llegar a obstruir las vías respiratorias. Un niño con síntomas de difteria debe ser ingresado enseguida en cuidados intensivos para ser tratado. La recuperación es lenta.

Erradicada en Occidente, todavía persiste en el Tercer Mundo.

2. Tétanos

Las esporas de la bacteria del tétanos pueden vivir años en la tierra y en las heces de los animales.

Al penetrar en el organismo -a través de cortes, punciones o quemaduras- y desarrollarse, generan una toxina que produce los terribles síntomas de la enfermedad.

Los más frecuentes son rigidez de la mandíbula y tremendos espasmos musculares que afectan al tórax y la garganta y, en muchos casos, provocan asfixia y hasta la muerte.

El mejor tratamiento es la prevención mediante la vacuna. Los adultos deberían recibir refuerzos entre los cinco y los diez años.

3. Tosferina

Infección bacteriana muy contagiosa (se difunde a través de las gotas que se expulsan al toser), que hizo estragos en Europa y aún brota esporádicamente en los países más desarrollados.

El 50% de las veces se presenta en niños menores de cuatro años como una tos agotadora que puede durar semanas y provocar hemorragias, retraso mental y hasta parálisis y muerte.

4. Poliomielitis

Producida por un virus que ataca al sistema nervioso, puede provocar parálisis muscular permanente. Si afecta a los músculos del tórax, puede causar la muerte.

Se contagia a través de las heces de personas infectadas o recién vacunadas (por eso hay que lavarse las manos después de cambiar a un bebé recién vacunado).

5. Paperas, rubéola y sarampión

Antes de que se extendiera el uso de vacunas, las paperas eran causa frecuente de meningitis vírica en los niños. Puede provocar sordera, hinchazón de testículos en varones y de ovarios en niñas e, incluso, infertilidad.

Los síntomas de la rubéola suelen ser leves. El mayor riesgo es para las embarazadas, ya que puede producir malformaciones en el feto.

El virus del sarampión es altamente infeccioso y provoca erupciones cutáneas, tos, congestión y fiebre alta. Uno de cada 15 niños que lo contrae desarrolla complicaciones (neumonías, hemorragias, encefalitis…). En casos severos, puede llegar a causar la muerte.

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